Comentario de un poema: "Lo Fatal"

LO FATAL
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.


Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por


lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,


¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
                                                   Rubén Darío
COMENTARIO:
Este texto fue escrito por Félix Rubén García Sarmiento o también conocido como Rubén Darío. Fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, también fue el máximo representante del modernismo literario en la lengua española y uno de los mayores influyentes en la literatura del siglo XX. Es llamado "el príncipes de las letras castellanas". La infancia la pasó viviendo con los tíos de su madre, Bernarda Sarmiento y su marido el coronel Félix Ramírez, en un ambiente culto y centro de célebres tertulias. Sus primeros años estudió con los jesuitas a los que dedicó algún poema, cuando en esa etapa de juventud influía Bécquer y Víctor Hugo a su poesía. Antes de que cumpliera los quince años estaba enamorado de una esbelta muchacha llamada Rosario Emelina Murillo, pero su familia conspiraron para que abandonara la ciudad. Tiempo más tarde se encontraba en El Salvador y después en Chile donde escribió libros como "Canto épico a las glorias de Chile". El 21 de junio de 1890 contrajo matrimonio con Rafael Contreras. Más tarde viajó a España como embajador, donde desembarcó en La Coruña el 1 de agosto de 1892. A principios del año siguiente su mujer murió de muerte súbita el 23 de enero de 1893. Pocos meses después fue obligado a casarse con su antiguo amor de juventud Rosario Emelina Murillo porque su hermano se enteró de que su hermana estaba embarazada y amenazó a Rubén con matarle si no se casaba con su hermana. Pero no consintió vivir con el engaño y contrajo matrimonio con Francisca Sánchez en Madrid. Una de las características principales de sus poemas era el modernismo.
Este poema trata sobre la angustia existencial o el miedo a la muerte. El poema cuenta los temores de la muerte, del temor de sufrir por la vida y de estar muerto, algo de que no se conoce el rumbo de la persona, un viaje sin rumbo, cosas de las que desconocemos. El autor reflexiona sobre la angustia sobre el no saber del futuro y de lo que pasará. Se pregunta por qué esta en la vida, si es la vida la que nos lleva a la muerte. Todos los versos son alejandrinos (14 sílabas) excepto los dos últimos versos que son de 9 y 7 sílabas. El esquema de rima es: A, B, A, B ; A, B, A, B; C, D, C, C, D. Y sus rimas son consonantes. En este poema hay personificaciones: "dichoso el árbol" y "piedra dura porque esa ya no siente". Hay anáforas: "y el..." e "y la...". Tiene metáforas: "y la carne... frescos racimos" y "y la tumba... fúnebres ramos", ambas metáforas forman antítesis, es decir, una contraposición de los términos. Y en todo el poema podemos encontrar polisíndeton, que es una repetición de elementos de unión como conjunciones, en este caso la "y".  En mi opinión, es algo muy extraño encontrarse este último de tipo de estrofa y tampoco es algo muy común. Tiempo más atrás de los poemas de Rubén Darío, las estrofas y las rimas eran normalmente (no siempre) de aproximadamente ocho sílabas y con todas las estrofas con las mismas rimas, es decir, seguían una serie de "normas" para escribir sus poemas (mismas sílabas y conjunto de rimas iguales). En cambio, en este poema se puede apreciar el cambio en la estructura del poema. Este poema está dentro del modernismo reflexivo. En este poema no estoy de acuerdo con el poema en su opinión con la forma de ver la vida, ya que en mi opinión la vida hay que vivirla sin pensar en lo que va a pasar, porque el tiempo pasa muy rápido y no podemos cambiar el hecho de que pasen los días, meses y años. Debemos vivir sin vergüenzas, problemas y miedos porque la vida es corta y tenemos que aprovechar las cosas maravillosas que tiene.

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